35730660-1 Alas de agua: diciembre 2012

29 de diciembre de 2012

Capítulo 3 (Parte I)

Elisa

Supongo que me hubiera esperado cualquier otra historia relativa a sus padres. Ya sabes; que si están en casa de unos amigos, que si él ha ido a visitar a su abuelo solo, que si están trabajando o alguna cosa parecida. Pero la verdad de su pasado y de su presente me abrió los ojos a la triste realidad.

23 de diciembre de 2012

Capítulo 2 (Parte IV)

Sam

Rápidamente adopto la pose que me caracteriza de tío-súper-popular-y-pícaro-que-pasa-de-todo. Entonces ella se da cuenta de que he recuperado la conciencia y empieza a hablar.

17 de diciembre de 2012

Capítulo 2 (parte III)

Sam

Mientras llego a casa os contaré más sobre mi pueblo y sobre mí. Me llamo Sam Rodríguez Gebat, practico todo tipo de deportes y en las clases no me va tan mal. Tengo 16 años, el pelo castaño oscuro, ojos grises y vivo con mi abuelo José en una casa a media hora del pueblo (de hecho, es la casa que esta más lejos de todas). 

16 de diciembre de 2012

Recuerdos de él

¿Tienes curiosidad por saber como se sintió Sam al conocer a Elisa? Si es así lee este pequeño poema y lo sabrás. Espero que os guste, disfrutad de la lectura y recordad que leer nos abre las puertas de un nuevo mundo llamado imaginación.

8 de diciembre de 2012

Recuerdos de ella

¿Tienes curiosidad por saber como se sintió Elisa al conocer a Sam? Si es así lee este pequeño poema y lo sabrás. Espero que os guste, disfrutad de la lectura y recordad que leer nos abre las puertas de un nuevo mundo llamado imaginación.

Capítulo 2 (Parte II)

Sam

Mientras llego a casa os contaré más sobre mi pueblo y sobre mí. Me llamo Sam Rodríguez Gebat, practico todo tipo de deportes y en las clases no me va tan mal. Tengo 16 años, el pelo castaño oscuro, ojos grises y vivo con mi abuelo José en una casa a media hora del pueblo (de hecho, es la casa que esta más lejos de todas). 

2 de diciembre de 2012

Capítulo 2 (Parte I)

Sam

-¡Sam, Sam, Sam! –Me aclama medio colegio (mejor dicho la parte femenina de este). Miro al frente y los veo. Pobres ilusos, ¡tratando de defender inútilmente su portería! Pero cualquier esfuerzo por su parte es en vano. Pues regateo sin apenas esfuerzo a una, dos y tres personas. Apunto a portería y...
-¡Goool! –gritamos todos los de mi equipo. Yo sonrió con suficiencia, cada día me lo ponen más fácil. Me giro y les guiño el ojo pícaramente a las chicas, a lo que ellas responden sonrojándose a más no poder y murmurando entre ellas. Me dirijo a los chicos del equipo contrario y le doy la mano a mi homólogo, como buen capitán que soy.