35730660-1 Alas de agua: Recuerdos de él

16 de diciembre de 2012

Recuerdos de él

¿Tienes curiosidad por saber como se sintió Sam al conocer a Elisa? Si es así lee este pequeño poema y lo sabrás. Espero que os guste, disfrutad de la lectura y recordad que leer nos abre las puertas de un nuevo mundo llamado imaginación.


Con cascadas cayendo de tus dulces ojos,
espejos de tu inmortal sonrisa,
por vez primera te vi.

Entre sombras de arboles,
y susurros de viento,
por vez primera te vi.

Con una luz sanadora,
me devolviste con tu gracia 
a esta realidad hermosa.

Como ligeras alas de mariposa,
alcé mis párpados,
para contemplar el origen de tan etérea voz.

Tus ojos eran de color verde intenso,
cual finos brotes de hierba
meciéndose con suavidad 
por la cálida brisa de verano, 
como si de una amante caricia se tratase.

Tu nariz recta y estrecha,
tus pómulos manchados de rosado y lágrimas saladas,
tus labios llenos y entreabiertos,
susurrando palabras para mi retorno.

Siguieron entonces mis ojos atormentados,
el corto camino de una gota de tristeza,
con el reflejo de la noche del bosque en ella,
en cuyo húmedo suelo hallaba final de su tortuoso camino.

Durante unos preciados segundos,
pensé en levantar mi pulgar
e interrumpir su viaje,
para preguntarte; 
que te aflige, bella dama.

Pero, 
¡oh, dichoso orgullo!

No pude más que observar,
como tu llanto cesaba 
para dar paso a una sincera sonrisa de tus labios.

Labios que me llamaban y atraían,
al igual que el canto de sirena
y allí, quieto, 
con la luna iluminándonos a ambos
y tú sosteniéndome firmemente,
no pude evitar que mi corazón pensara
en lo suaves que se sentirían sobre los míos
si yo los unía como dos pétalos de una misma rosa.

Y, mientras te alejaba de mi con palabras soeces,
no podía dejar de pensar 
en tus preciosos labios,
en tus especiales ojos
y en las hebras de tu castaño cabello brillante.

A pesar del tiempo pasado,
aún hoy,
sigo pensando en cuan distinto hubiera sido todo,
si hubiera tomado esa partícula de pena saliendo de tus ojos
y te hubiera prometido el cielo.

Al contrario de lo que puedas creer,
aún hoy,
recuerdo aquel día en el que se cruzaron nuestros caminos.

Aquel día que,
haciéndome el hombre más feliz,
por vez primera te vi.