35730660-1 Alas de agua: Capítulo 3 (Parte II)

1 de enero de 2013

Capítulo 3 (Parte II)

Elisa      

Ahora lo entendía, él también estaba solo.

      Y, en ese instante, supe que sí hay algo peor que tus padres mueran en un accidente de coche y es ser testigo de su muerte mientras tú te salvas milagrosamente.
Con mucho esfuerzo, Sam había puesto de nuevo su sonrisa de tío-chulo-y-no-le-afecta-nada.
-¿No dices nada, chica? Vamos, adelante. Ríete lo que quieras. 
Como ya os he explicado no tenia palabras, así que demostré mi comprensión con actos. Sonreí de manera amistosa y le abrace lo más fuerte que pude, como si pudiera hacer desaparecer su tristeza y soledad con mi calidez.
-No me reiré de ti, Sam. -le susurré al oído.- Sé que nunca lograré entender completamente lo que sentiste en el pasado, pero intentare apoyarte en el presente. -me aleje un poco de él para poder verle los ojos.- Compartamos grandes alegrías y deshagámonos de las penas juntos. Seamos buenos amigos. -Él me miró a los ojos y, de repente, se alejo de mí y me dijo que pronto llegaría nuestro abuelo y que se iba a estudiar a su habitación. El ruido de la puerta al cerrarse me confirmó que, en efecto, mi abuelo había llegado. 
Al oír aquel ruido me olvidé por completo de la existencia de mi nuevo amigo y me dirigí corriendo (la pierna ya no me dolía tanto) hacia la puerta para conocer a mi abuelo. Estaba convencida de que seria una gran persona, porque me acoge en su casa sin saber nada de mí cuando más lo necesito. Seguro que será una gran persona, me repito a mi misma. Llego al recibidor emocionadisima y segura de mi misma.
-Hola, abuelo. -le recibo con una gran sonrisa. No me lo puedo creer, estoy conociendo a mi abuelo. ¡Que ilusión conocer a un familiar mío, por fin!- Me llamo Elisabeth Romero Muntesconi, encantada de conocerle.
-¡Ah! Hola. -dice dirigiéndome una mirada extraña de... ¿desprecio? No, eso es imposible. Serán imaginaciones mías.- Verás, solo te acojo en mi casa porque no tenias otro sitio donde ir. Pero que te quede bien clarito, niña, que no me importas demasiado. Hace muchos años le fui infiel a mi esposa con tu abuela y de ello nació tu madre, no esperes que te trate igual que a mi nieto porque tú no lo eres. -hace una pausa. 
No me lo puedo creer, mi abuela era una adultera. 
De todos modos, me alegra saber algo más de mi familia. Hasta ahora solo sabía que cuando mi abuela tenia 16 años su hermana gemela murió y mi abuela cogió una gran pena. Cuatro años más tarde conoció a mi abuelo y se quedó embarazada, pero él se marcho sin decir a donde. Nueve meses más tarde nació mi madre y fueron muy felices juntas. Hasta el día que mi abuela cumplió 32 años y murió. A mi madre la mandaron a diferentes casas de acogida, pero todos la trataban bastante mal y a los 15 se fugó del hospicio con papá. Después de eso, todo lo que sé es que ella murió en el parto y mi padre le siguió tres meses después por un accidente de coche. 
Mi abuelo continuaba hablando.
-Y en ningún momento debes considerarte familiar nuestro, solo eres escoria. De todos modos te diré algo: deberás asistir a clase como Sam, ayudarás en las tareas de casa, no saldrás al bosque por la noche y me harás caso. ¡Ah, por cierto! Hazme un favor y dúchate, que estas empapando el suelo de agua.
-Ahora mismo, abuelo. -mientras me dirijo hacia el baño y me desvisto, pienso en las palabras de mi abuelo. 
Me ha dolido, y mucho, saber que mi única familia no me considera un pariente, tan solo alguien conocido que se hospeda en su casa. Pensándolo fríamente, Sam y yo no somos familia y con mi abuelo tan solo comparto la sangre pero no el apellido. Supongo que, al fin y al cabo, sigo estando sola. ¡Uf, que calentita esta el agua! Pienso mientras me meto en la bañera llena de deliciosa agua caliente. De todos modos debo olvidar esos pensamientos negativos y pensar en algo bueno, mañana asistiré a mi primera clase de bachillerato en este pueblo. No sé si os había dicho que en clase soy bastante mala. No es que saque ceros, lo mío son los cincos. Solo hay tres asignaturas que se me dan bien: arte, música y gimnasia artística. Para todo lo demás soy una negada y mis notas suelen ser cincos rasos. Dejo mi mente en blanco mientras coloco ambos brazos en el borde de la bañera y apoyo mi cabeza encima. Se oye un ruido fuera del baño, donde se deja la ropa, pero no me importa seguro que será mi imaginación.