35730660-1 Alas de agua: Capítulo 4 (Parte II)

1 de febrero de 2013

Capítulo 4 (Parte II)

Sam

     El entrenador, un hombre mayor, se sube al podio con el resto del equipo. Me coge de los hombros y me dice: 
     -Sam, Sam... ¡Despierta de una vez! -que voz más rara tiene el entrenador.
     Es un sueño. Abro los ojos y veo como Elisa me zarandea. 
       - Vistete, te he dejado tu desayuno encima de la mesa de escritorio.
-Que si, que si. ¿A que viene tanta prisa? Eres una pesada.- le respondo algo mosca mientras bostezo, era un sueño muy bonito.
-¡¿Como que pesada?! ¡Son las 7:30 vamos a llegar tarde! La próxima vez no te despierto. Te espero en la puerta, date prisa, dormilón.- mantengo mi pose hasta que sale de mi habitación, cierra la puerta y... ¡mierda, que llego tarde! Me pongo el uniforme, cojo mi cartera, me bebo el zumo de un trago y me pongo la tostada en la boca. Bajo corriendo las escaleras y abro la puerta como si me hubiera tomado todo el tiempo del mundo arreglándome y sin perder la calma digo...
-¿Se puede saber porque no me has despertado antes, tonta? -digo para que no se me note el susto que me he llevado al despertarme media hora antes de que empiecen las clases.
-¡Por dios! El idiota eres tú, que ahora llegaremos tarde los dos, ¡corre, vamos! -replica ella enfadada y corriendo. 
Vaya si que tiene experiencia en eso de correr, no se le da nada mal. Ahora que me fijo el uniforme le queda bastante bien. En nuestro instituto tanto la ropa de deporte, la ropa normal, como nuestras carteras son iguales para todos. La cartera es cuadrada y estrecha con asas para cogerla y con el escudo del instituto bordado por fuera, de color roja y blanca para ellas y azul y blanca para nosotros. El uniforme de los chicos es el pantalón azul (largo, aunque haga calor), una camisa blanca y una corbata del mismo color que los pantalones. Cuando estamos en clase de deporte llevamos una camiseta de algodón de color blanco con el escudo en el lado derecho superior y unos pantalones del mismo azul que el uniforme (cortos o largos según la época) con una línea blanca que recorre la parte inferior de estos. En cuanto al de las chicas consta de una falda roja un poco por encima de las rodillas, una camisa blanca y un lazo rojo. En cuanto al de deportes llevan una camiseta de color blanco con el escudo y unos pantalones de algodón muy cortos, quiero decir... cómodos, de color rojo con una franja blanca en la parte inferior o largos con la misma franja. 
Mientras ella se dirige hacia la sala de profesores para que le digan el aula donde debe ir, yo me dirijo a mi clase con paso tranquilo. Me siento en mi mesa, al final de la clase, al lado de Héctor.
-Hola, Sam. -me dice mientras cierra el libro que estaba leyendo y dirige su mirada hacia mis cansados ojos.- ¿No has dormido bien, tío?
¨Si tú supieras¨, pienso. Pero solo suelto un ¨no¨ y miro por la ventana mientras juego con mi silla poniéndola sobre las patas traseras. La gente iba llegando a clase y me saludaban de diferentes maneras. De repente todos nos callamos porque había entrado nuestra tutora a clase.
-Hoy toca historia así que retomaremos la clase en la lección anterior. Pero antes debo presentaos a alguien. Debido a asuntos personales se ha tenido que cambiar de instituto, sed buenos con ella. Pasa -no por favor... que no sea ella... por favor...- Presentante a tus compañeros, venga.

-Me llamo Elisabeth Romero Muntesconi, pero podéis llamarme Elisa. -dice ella con su cálida sonrisa.- Encantada de conoceros a todos.

-Bien, puedes sentarte allí. -dice la profesora señalando el único sitio vacío de la clase, justo enfrente mío. ¿Porque me pasan estas cosa a mi? Pues ahí me tienes a mi sentado al lado de la ventana, al lado de mi amigo y detrás de la única chica capaz de ver más allá de mi pose de tío duro. Seguro que la patosa esa se va de la lengua con alguna estupidez o... con lo de ayer.

-Hola, me llamo Elisa. ¿Como te llamas? - le pregunta a su compañera de al lado. ¡Tse! Pobre ilusa. Cree se va a hacer amiga de Lucy, que no habla con nadie.
-Hola. Lucy. - responde ella secamente. Ja, ja, ja, me río por dentro. Miro divertido la escena. Seguro que la manda a la mierda. La observo con curiosidad para saber como reaccionará la chica de los extraños cambios de humor.
-Bonito nombre, Lucy. -le responde con una sonrisa. ¿¡Estoy alucinando pepinillos caducados o que!? Normalmente las respuestas de Lucy hacer callar a cualquiera y alejarse de inmediato. Pero Elisa insiste sin dejar de sonreír, veo que esta decidida a ser su amiga. ¡Que divertido! Me fijo un poco más en Elisa. Realmente le queda muy bien el uniforme y... ¡madre mía, la falda se le a subido un poco por detrás y se le ven las bragas!
-Ja, ja, ja... - me río sin poder contenerme. No me puedo creer que sea tan despistada.
-¿Porque te ríes, Sam? -me pregunta ella girándose hacia mi sin conocer su estado. Pero me sigue la mirada y ve lo mismo que yo. ¡Oh, oh! Si las miradas mataran, ahora mismo yo estaría más que enterrado. Se pone bien la falda y me vuelve a mirar cabreadissíma - ¡Eres un pervertido, Sam! ¡Tonto, idiota, subnormal! ¡¿Se puede saber que diablos mirabas?! Eres un guarro.
-¡¿Como que pervertido e idiota?! ¡Que sepas que ha sido tu culpa por sentarte de ese modo, descuidada! -le respondo igual de enfurecido.- Además... ¡¿Como te atreves a insultarme, cacho burra?!
-¡Te insulto porque me da la gana, idiota! -me replica.
-¡Estúpida! -continuo yo.
-¡Guarro! - responde ella.
-¡Gafe! -grito yo.
-¡Castigados! -interviene la profesora enojada por nuestra ¨conversación¨.