35730660-1 Alas de agua: Capítulo 5 (Parte I)

14 de febrero de 2013

Capítulo 5 (Parte I)

Elisa

-¡Tú! -le grito a Sam extremadamente cabreada. ¡Si es que no me lo puedo creer! El muy idiota le tira la comida a Lucy y ni le pide perdón. Las personas maleducadas me sacan de mis casillas, es algo que nunca he podido soportar.- ¡¿Se puede saber qué crees que haces, idiota!? ¡¿Cómo puedes ser capaz de tirarle la comida y, encima, irte sin disculparte!? No me lo puedo creer, Sam. ¡Eres un maleducado!
Supongo que no dirá nada, porque todo el instituto esta pendiente de esa pelea. Y, en el poco rato que llevo aquí, he podido ver que a todos les importan mucho las apariencias. No creo que se arriesgue de nuevo. Pero él me mira a los ojos, le he ofendido, se lo noto.
-¡¿Cómo que maleducado!? ¡Solo se me ha escapado el balón y le he dado sin querer! Y no me he disculpado, porque tampoco es que ella me lo hubiera agradecido. -se defiende Sam.- ¿Tú me llamas maleducado? Pues tú eres una... una... ¡tonta!
-¡¿Tonta, me llamas!? ¡Eso lo serás tú, idiota! -contesto.
-¡¿Encima me llamas idiota!? ¡Torpe! -insiste él.
-¡¿Quieres parar de insultarme de una vez, chulo playa!? -yo notaba como poco a poco se alejaba y cambiábamos el tema de la conversación.- ¡Hazme el favor de disculparte con Lucy, que ella no te ha hecho nada! -él desviaba la mirada.- Discúlpate, por favor. 
Él continua desviando la mirada, no quiere hacerlo. Lo sé. Pienso en una estrategia y recuerdo algo que me dijo el abuelo durante el desayuno. Me acerco con paso firme hacia él y, ante la atenta mirada de todos los chicos y chicas del instituto, me pongo de puntillas y le susurro algo al oído.
-El abuelo se ha ido un par de días a la ciudad a solucionar unos asuntos. Si no quieres pasar hambre, discúlpate. -me parece que mi estrategia ha surtido efecto porque me separa de él cogiéndome por los hombros, abre los ojos como platos y con mirada asustada me responde.
-¡¿En... en serio me dejarías sin comer durante dos días seguidos?! -pobrecito, no tendría que haberle dicho eso. Además, yo no seria capaz de dejarle sin comer. Si se disculpa con Lucy le haré de cenar lo que quiera.- ¡Uf! Está bien, me disculparé con ella. -admite resignado Sam mientras se acerca a Lucy.- Siento haberte tirado la comida, Lucy. ¿Me perdonas, por favor?
-Claro... que si. Disculpas aceptadas. Ten más cuidado la próxima vez y ya está. -responde ella mientras me miraba a mí algo sorprendida. Sam y el público (que nosotros dos habíamos creado a nuestro alrededor con tanto grito) se retiran y continúan con el partido. 
No lo hace tan mal... ¿no? 
Suena el timbre que anuncia el final del descanso para comer y todos volvemos a clase. Me acomodo en mi asiento, alegrándome de que sea al lado de la ventana. Al menos me distraeré mirando por ella, las clases son siempre tan aburridas. Entra la profesora y comienza la clase de literatura castellana. Escucho un rato su aburrida charla sobre El Cid Campeador y miro unos pajaritos que jugaban en el aire divertidos hasta que una voz me devuelve a la realidad.
-Oye... Oye... Elisa. -me giro hacia la voz y veo como Lucy me habla. ¡Genial! Pienso. Estaba deseando hacerme amiga de mi compañera de pupitre. 
-Dime, Lucy. -contesto bajito y demostrando mi alegría con una gran sonrisa.
-Siento... siento haber sido tan antipática contigo antes. Es que... no acostumbro a hablar mucho y... gracias. -dice mirándome a los ojos, los suyos son de un precioso azul cielo.
-¿Gracias, dices? -¿porque me da las gracias ahora? No lo entiendo.-  ¿Y eso porqué, si yo no he hecho nada?
-Gracias por... por hacer que Sam se disculpara. No esperaba que se pusiera a discutir delante de todos contigo. Nunca lo había hecho. Nunca. -hace una pausa, me coge una mano y me mira a los ojos con mirada seria.- De verdad, muchas gracias, Elisa. ¿Cómo puedo agradecértelo?
 -Vaya, no hace falta. Lo he hecho por ayudar a una amiga, no me hacen falta motivos para hacerlo. ¿No crees? -ella me mira sorprendida, pero de todos modos insiste sobre devolverme el favor. Pienso en ello y se me ocurre una idea.- ¡Ya sé! Tenia pensado ir a comprar algo especial para la cena de esta noche al supermercado. Me harías un gran favor si me ayudaras a cargar con la compra hasta casa. ¿Y bien, que me dices?
Ella accede encantada de poderme ayudar. Parece que seremos grandes amigas. Aprovecharé el próximo cambio de clase para decírselo a Sam, pero... ¡un momento! 
¡Yo no sé que comida le gusta a él! 
A ver que piense... ¡lo tengo! Le pediré que se venga con nosotras al supermercado y así que elija lo que prefiera él. Paso los últimos minutos de clase prestando atención a la profesora, pero me he perdido por completo.