35730660-1 Alas de agua: Capítulo 5 (Parte II)

14 de marzo de 2013

Capítulo 5 (Parte II)

Elisa

   En cuanto la profesora sale de clase me giro hacia Sam (¡menos mal que lo tengo justo detrás mío!) para explicarle mi plan.
-Sam... ¿puedo decirte algo?
-¿Qué quieres ahora, pesada? -dice Sam cansinamente. Hay que ver lo pesadito se pone con eso de insultarme a la primera de cambio.- Suéltalo de una vez. Le he pedido perdón, ¿no? Ahora que pasa.
-¡¿Otra vez insultándome, Sam!? -no tendría que hacerle esa cena, no se lo merece pero soy demasiado buena como para cambiar ahora de opinión.- De verdad, me alegra mucho que decidieras disculparte a Lucy. Y quiero compensártelo. -él me mira sorprendido y feliz. Me encanta cuando sonríe, le salen unos pequeños hoyuelos a cada lado de la boca que le dan un aspecto encantadoramente juvenil... ¡es tan mono!- He pensado en hacerte una cena especial esta noche. Cocinaré lo que te apetezca. ¿Porqué no vienes con nosotras al súper y me dices lo que prefieres? -abre los ojos todavía más (si es que eso es posible) y lleno de felicidad me responde.
-¿En serio puedo elegir la cena? ¿Lo que yo quiera? –yo asiento con la cabeza.- ¿Pero... dijiste nosotras, a quien has invitado a venir? -le explico que Lucy también se venía.- ¿En serio? Me parece genial... ¿puedo invitar yo también a alguien? Así no me pesarán tanto las bolsas. -le digo que sí. Cuantos más seamos, mejor... ¡Un momento!
-¡¿Cómo que te pesarán las bolsas!? ¡Solo pensaba comprar un poco de comida, idiota! -grito enfadada al darme cuanta de su comentario.
-¡¿Idiota!? ¡Pues tú eres una tonta! ¡Solo lo decía porque seguro que acabo cargando yo con todas las bolsas! -grita de igual modo él.
-¡¿Cuantas veces tengo que decírtelo, melón!? ¡No me insultes!
-¡¿Qué no te insulte, dices?! ¡¿Y tú he crees que estas haciendo, lanzándome florecitas o que?! ¡Pesada! -se defiende él muy cabreado.
-Chicos...parad, por favor. -se oye de fondo a Lucy.
-¡Huevo-pasa! -continuo yo sin escucharla.
-¡Torpe! -se defiende Sam.
-En serio, parad o si no... -susurra el compañero de Sam.
-¡No me da la gana! ¡Estoy conversando con esta boba! -le responde Sam a su amigo.
-¡Creído! -continuo yo.
-¡Estúpida! -replica él.
-¡Castigados! -grita nuestra tutora que hacía un rato que estaba delante nuestro. 
Nos vamos, otra vez, al pasillo a esperar que acaben las clases de la tarde. Continuamos discutiendo en susurros durante un rato más, pero se nos acaban las ideas ingeniosas y paramos de discutir. Después de casi veinte minutos de silencio incomodo me pongo a preguntarle cosas.
-Bueno... y dime ¿qué tal es tu amigo? El que dijiste que nos acompañaría al supermercado.
-Pues es el que se sienta a mi lado en clase. Se llama Héctor y somos amigos desde el jardín de infancia. Es algo misterioso, reservado y tímido, pero un buen amigo. -se nota que son grandes amigos, hablaba de él con orgullo y alegría.- ¡Por cierto! Siento que por mi culpa nos hayan echado de clase, de nuevo.
-No importa, de verdad. -contesto.- Además, he sido yo quien ha empezado la discusión gritándote y todo eso. Lo siento.
-No, no. Insisto. Yo he empezado con el tema de cargar las bolsas.
-¡Que te digo que he sido yo, so idiota! -le respondo cabreada. ¿Como puede ser posible que le diga que ha sido mi culpa y él solo insista en que ha sido suya? 
-¡¿Como que idiota!? ¡Eres una cabezona! -discute mi compañero.
-¡Cara pez! -suelto yo.
-¡Descuidada! -insiste él.
-¡Cacho burro! -replico con ingenio.
-¡Pesada! -me insulta mientras suena el timbre.
-¡Orgulloso! -le grito. Alguien me toca en hombro y me giro llena de furia. ¿Quién me interrumpe mientras discuto, acaso quieren morir?- ¡Vaya! Hola, Lucy. ¿Ya han acabado las clases?
-Pues sí. Oye puedo preguntar, ¿que hacíais en medio del pasillo gritando como locos? -pregunta encuriosida.- Suerte que ya acababa la clase que si no la profesora os hubiera mandado al director. 
-Nada importante, solo discutía con Sam. Él insiste en la tontería de que la culpa era suya cuando es mía. -respondo a Lucy mientras nos dirigimos los cuatro hacia el supermercado.
-¡¿Todavía insistes con eso, cara sapo!? ¡Te he dicho que ha sido mi culpa! -interviene Sam detrás de Lucy.- La verdad, no sé porque tengo que acompañarte a comprar. Seguro que tu comida sabe a rayos. 
-¡Eres un... un bestia, Sam! Nosotras nos adelantamos, vamos Lucy. -Le comento a Lucy, que estaba flipando a mi lado.- ¡Será posible el tonto ese! ¿Cómo dice que mi comida es mala si no la prueba? ¿A que sí, Lucy?
-Bueno, bueno... Yo, verás... me preguntaba sí... ¿puedo preguntarte algo, Elisa? -hay que ver que habilidad tiene esta chica para cambiar de tema. Pero no importa, me olvidaré el idiota ese por un rato (aunque este una calle más atrás). 
-Claro, lo que quieras. Para algo somos amigas... ¿verdad?
-¡Por supuesto! -contesta ella con una sonrisa preciosa.- Sé que no es asunto mío pero... ¿porqué te cambiaste de instituto en pleno mayo?
-¡Oh, eso! Pues nada, que las personas que me cuidaban no podían hacerse cargo de mí, así que me fui a vivir a casa del abuelo de Sam.-explico feliz porque ya tengo una nueva amiga.- Tú también viniste hace poco, ¿verdad? Si no recuerdo mal fue por finales de febrero, ¿que te pasó a ti?
-Vaya no lo sabía, siento haber preguntado. -su cara se vuelve algo sombría y esconde los ojos con su flequillo.- Me llevo mal con mis padres y pedí la emancipación a los 13 años. Desde entonces que vivo sola, pero decidí mudarme porque no me gustaba el clima de la ciudad.